Muy cerca de Aguilar, a unos quince kilómetros y ya lindando con los límites de Burgos. Tómese esta carretera y después de pasar Puentetoma, a unos tres kilómetros y medio, desviación a la izquierda; recorridos tres kilómetros por esta desviación, Respenda de Aguilar.
En su iglesia de Santa María existe pila bautismal muy interesante, con abundante decoración. Es de pequeño tamaño, relativamente, pues sólo mide de diámetro 94 cms y 92 de altura. Ha sido publicada por Ruiz Bagado y Fajardo Yuste. El borde lleva decoración de palmetas. La copa recoge tres motivos que parecen independientes: lucha de hombre a pie y caballero contra imponente dragón; el hombre le ataca por detrás y el caballero le clava su espada en el cuello. Figuras masculinas (tres) de pié y sujetando objetos en sus manos ; los pliegues de sus ropas se parecen bastante a los de la pila de Moarves, con un estilo acusadamente rural. Garbiñe Bilbao, comparando estas tres figuras con otras parecidas de la pila de Cantoral, piensa se trate de hombres de iglesia relacionados con la dispensa del bautismo. El basamento de la pila es muy sencillo y sin decoración.
(Románico en Palencia - Prof. García Guinea)
lunes, 9 de diciembre de 2013
jueves, 5 de diciembre de 2013
Parroquia de San Martín de Tours - Cevico de la Torre
Esta
localidad se encuentra situada al sureste de la provincia, en plena
comarca de Cerrato. Desde Palencia se accede por la N-620 hasta Venta
de Baños para tomar luego un desvío que conduce a las localidades
de Tariego de Cerrato y Cevico de la Torre. El pueblo se asienta
sobre una suave pendiente con la iglesia parroquial en la parte más
alta.
El lugar, situado en el extenso valle del arroyo Maderano, estuvo habitado desde época antigua según se desprende de los restos celtibéricos y romanos encontrados en sus proximidades. También debió mantener cierto poblamiento en época visigoda, y durante los siglos VIII y IX puesto que se hallaron algunos sarcófagos mozárabes y monedas de supuesta cronología árabe. En el último tercio del siglo IX, la zona quedó dominada por las tropas del rey don Alfonso III el Magno.
En el siglo X ya estaba perfilado el asentamiento de la localidad, disponiéndose concéntricamente en torno a un cerro coronado por una torre —en el lugar donde se asienta la parroquia de San Martín de Tours- y una pequeña iglesia románica. En 916 se fecha un documento atribuido a Ordoño II, según el cual se incluían los dos Cevicos dentro de los límites de la diócesis de León. En otro documento, con fecha de 1059 el rey don Fernando I el Magno da privilegio y donación al obispo palentino don Miro en el que se incluye, entre otras tierras para la restaurada diócesis palentina, a Cevico de la Torre diferenciándolo del otro Cevico: ...Cevic Navero, alio Cevic... En este documento el rey confirma las donaciones de su padre don Sancho III el Mayor a la diócesis de Palencia en 1035.
En 1119 la reina doña Urraca de Castilla hizo donación de la villa a favor de doña Estefanía Armengol, nieta del conde Pedro Ansúrez. Más tarde, en 1255, el rey don Alfonso X el Sabio donó a doña Mayor Arias, viuda de Garci Fernández, mayordomo mayor de la reina doña Berenguela, el señorío y derechos de la Corona en Cevico de la Torre, pero manda destruir la torre y prohibiendo, además, que se construyese en el pueblo ningún otro castillo o torre sin previa autorización del rey. También en el siglo XIII los agustinos de Dueñas fundaron el convento de Nuestra Señora del Aguachal, para albergar a su creciente comunidad, que debía repartirse entre Dueñas y Cevico de la Torre.
En 1345 la villa era cabeza del arciprestazgo en el arcedianato del Cerrato de la diócesis palentina. Por entonces existían en la villa dos templos parroquiales: la primitiva iglesia de San Martín y la iglesia de Santa María, hoy desaparecida. Ambos edificios quizá tuviesen fábricas de estilo románico. En 1352 aparece Cevico de la Torre como lugar de behetría de don Ñuño.
La historiografía romántica de fines del XIX hace de este pueblo un establecimiento de los caballeros templarios —sin ninguna referencia documental segura— quienes, para Matías Mena y Zamora, "fijaron su residencia en el lugar que es hoy el cementerio, donde edificaron una gran casa conventual, junto a ella una pequeña iglesia que subsiste como capilla o ermita y a la cual trasladaron la imagen de Nuestra Señora del derruido castillo feudal, por lo que se llamó de Santa Palacios".
La Ermita de Santa Palacios está junto a la entrada del cementerio, usándose como cierre del recinto. Este campo santo, se encuentra alejado de la población unos 500 m, en dirección norte. Es un edificio de modestas dimensiones levantado en buena sillería caliza extraída en la zona. Tanto el interior del edificio como la cabecera se enfoscaron para ofrecer cierta regularidad a los paramentos. Tiene nave única rectangular y cabecera semicircular de la misma anchura, cubiertas ambas con techumbre de madera que apoya sobre los muros. La iluminación la recibe a través pequeñas ventanas de arco rebajado abiertas en el ábside y en los muros norte y sur.
El acceso se realiza por medio de dos sencillas portadas practicadas en los muros meridional y occidental, ambas de luz apuntada, con vierteaguas y doble arquivolta lisa que descansa sobre jambas esquinadas, sin ninguna decoración.
La construcción de la ermita pudo realizarse a fines del siglo XII o inicios del XIII, durante un corto espacio de tiempo- A mediados del siglo XX se añadió un atrio cubierto con madera a los pies del templo y se levantó una pequeña espadaña sobre el hastial. Se conserva también una pila aguabenditera medieval de caliza blanca tallada con relieves de ovas concéntricas, recordando un capitel en la entrada a la torre de Santa María de Villamuriel de Cerrato. Tiene base pétrea que más bien parece un fuste reutilizado.
En la iglesia parroquial de San Martín de Cevico de la Torre está depositada la imagen titular de la ermita de Santa Palacios. Se trata de una Virgen sedente del siglo XIII, realizada en madera policromada, a la que le falta el Niño.
El lugar, situado en el extenso valle del arroyo Maderano, estuvo habitado desde época antigua según se desprende de los restos celtibéricos y romanos encontrados en sus proximidades. También debió mantener cierto poblamiento en época visigoda, y durante los siglos VIII y IX puesto que se hallaron algunos sarcófagos mozárabes y monedas de supuesta cronología árabe. En el último tercio del siglo IX, la zona quedó dominada por las tropas del rey don Alfonso III el Magno.
En el siglo X ya estaba perfilado el asentamiento de la localidad, disponiéndose concéntricamente en torno a un cerro coronado por una torre —en el lugar donde se asienta la parroquia de San Martín de Tours- y una pequeña iglesia románica. En 916 se fecha un documento atribuido a Ordoño II, según el cual se incluían los dos Cevicos dentro de los límites de la diócesis de León. En otro documento, con fecha de 1059 el rey don Fernando I el Magno da privilegio y donación al obispo palentino don Miro en el que se incluye, entre otras tierras para la restaurada diócesis palentina, a Cevico de la Torre diferenciándolo del otro Cevico: ...Cevic Navero, alio Cevic... En este documento el rey confirma las donaciones de su padre don Sancho III el Mayor a la diócesis de Palencia en 1035.
En 1119 la reina doña Urraca de Castilla hizo donación de la villa a favor de doña Estefanía Armengol, nieta del conde Pedro Ansúrez. Más tarde, en 1255, el rey don Alfonso X el Sabio donó a doña Mayor Arias, viuda de Garci Fernández, mayordomo mayor de la reina doña Berenguela, el señorío y derechos de la Corona en Cevico de la Torre, pero manda destruir la torre y prohibiendo, además, que se construyese en el pueblo ningún otro castillo o torre sin previa autorización del rey. También en el siglo XIII los agustinos de Dueñas fundaron el convento de Nuestra Señora del Aguachal, para albergar a su creciente comunidad, que debía repartirse entre Dueñas y Cevico de la Torre.
En 1345 la villa era cabeza del arciprestazgo en el arcedianato del Cerrato de la diócesis palentina. Por entonces existían en la villa dos templos parroquiales: la primitiva iglesia de San Martín y la iglesia de Santa María, hoy desaparecida. Ambos edificios quizá tuviesen fábricas de estilo románico. En 1352 aparece Cevico de la Torre como lugar de behetría de don Ñuño.
La historiografía romántica de fines del XIX hace de este pueblo un establecimiento de los caballeros templarios —sin ninguna referencia documental segura— quienes, para Matías Mena y Zamora, "fijaron su residencia en el lugar que es hoy el cementerio, donde edificaron una gran casa conventual, junto a ella una pequeña iglesia que subsiste como capilla o ermita y a la cual trasladaron la imagen de Nuestra Señora del derruido castillo feudal, por lo que se llamó de Santa Palacios".
La Ermita de Santa Palacios está junto a la entrada del cementerio, usándose como cierre del recinto. Este campo santo, se encuentra alejado de la población unos 500 m, en dirección norte. Es un edificio de modestas dimensiones levantado en buena sillería caliza extraída en la zona. Tanto el interior del edificio como la cabecera se enfoscaron para ofrecer cierta regularidad a los paramentos. Tiene nave única rectangular y cabecera semicircular de la misma anchura, cubiertas ambas con techumbre de madera que apoya sobre los muros. La iluminación la recibe a través pequeñas ventanas de arco rebajado abiertas en el ábside y en los muros norte y sur.
El acceso se realiza por medio de dos sencillas portadas practicadas en los muros meridional y occidental, ambas de luz apuntada, con vierteaguas y doble arquivolta lisa que descansa sobre jambas esquinadas, sin ninguna decoración.
La construcción de la ermita pudo realizarse a fines del siglo XII o inicios del XIII, durante un corto espacio de tiempo- A mediados del siglo XX se añadió un atrio cubierto con madera a los pies del templo y se levantó una pequeña espadaña sobre el hastial. Se conserva también una pila aguabenditera medieval de caliza blanca tallada con relieves de ovas concéntricas, recordando un capitel en la entrada a la torre de Santa María de Villamuriel de Cerrato. Tiene base pétrea que más bien parece un fuste reutilizado.
En la iglesia parroquial de San Martín de Cevico de la Torre está depositada la imagen titular de la ermita de Santa Palacios. Se trata de una Virgen sedente del siglo XIII, realizada en madera policromada, a la que le falta el Niño.
(ROMÁNICO digital - Texto
AIBS -Fotos: JLAO)
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Cerrato,
El Sur de la provincia
sábado, 23 de noviembre de 2013
Parroquia de San Mamés - Magaz
La localidad de Magaz de Pisuerga se encuentra enclavada en la zona septentrional de la comarca del Cerrato, a unos 10 km de la capital palentina.
A pesar de su ubicación en el centro del núcleo urbano, la iglesia mantiene cierto aislamiento respecto a las edificaciones que la circundan. Este hecho esta propiciado por un pretil de piedra, herencia del antiguo cementerio que se extendía en los alrededores del templo. El murete no tiene la misma altura en todo su recorrido debido al desnivel que en dirección al río se produce en la calle adyacente.
Los orígenes de este enclave parecen muy antiguos a tenor de los hallazgos de cerámica realizados en su día en el cerro del castillo. Fue, sin embargo, en el siglo IX cuando se repobló el lugar, construyéndose una fortaleza para preservar la zona de posibles incursiones enemigas. La villa perteneció al dominio real hasta que en las primeras décadas del siglo XII pasó al episcopado palentino que la mantuvo durante más de cuatro siglos. En 1122 la reina doña Urraca entregó la villa al obispo de Palencia don Pedro I de Agen a cambio de una heredad que éste poseía en Vertavillo. En 1138 Alfonso VII confirmó esta donación.
A principios del siglo XIV la fortaleza de Magaz fue usurpada por los partidarios del infante don Alfonso de la Cerda cuando intentaban el derrocamiento de Fernando IV. El castillo fue abandonado tras la entrada en Palencia de doña María de Molina y su hijo el rey. pasando nuevamente a manos del obispo palentino. En 1499 era alcaide del castillo el maestrescuela de la catedral de Palencia y en 1522 a don Alonso Fernández de Madrid, arcediano del Alcor. En lo eclesiástico la villa de Magaz pertenecía al arciprestazgo de Astudillo que a su vez estaba englobado en el arcedianato de Cerraio. Según la Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, la iglesia de San Mames estaba asistida por un párroco, un subdiácono, cuatro graderos y tres prestes. En 1574 la villa fue enajenada del dominio episcopal.
La Iglesia Parroguial es un edificio construido en el último tercio del siglo XVI sobre el lugar que ocupó la anterior iglesia románica de la que se aprovechó su cabecera. Consta de tres naves separadas por sencillos pilares cruciformes, cubriéndose la central con bóvedas de cañón con lunetos y de aristas las laterales. La entrada se dispone en el lado del evangelio cobijada por un pórtico de ladrillo construido en el siglo XVIII.
La estructura desarrollada en la zona de la cabecera pone de manifiesto las etapas constructivas presentes en este edificio. La capilla mayor aparece como una prolongación de la nave principal ocupando el mismo espacio que el presbiterio de la antigua iglesia románica. Tras el retablo mayor se encuentra el viejo ábside semicircular cubierto con bóveda de homo al que se accede desde el interior de la sacristía. En el exterior dos semicolumnas adosadas dividen el tambor absidal en tres calles perforadas cada una por una aspillera. Desde este ábside se accedía a una escalera de caracol alojada en un cubo que comunicaba con la torre. La torre-campanario se levanta sobre la capilla mayor, utilizando los propios muros de ésta como apoyo. De planta cuadrada, se construyó en su mayor parte en ladrillo macizo. En 1600 trabajaba en su construcción el cantero Pedro Carandil.
Según Miguel Angel Zalama, en 1586 Alonso de Tolosa visitaba la iglesia y daba las trazas y condiciones para la construcción, si bien las obras debieron correr a cargo de Juan de Celaya y del ya mencionado Pedro CarandiL En el documento queda patente que ya se había comenzado a levantar una nueva iglesia aunque todavía quedaban en pie algunas parles del templo románico como la cabecera, el crucero y la torre (posiblemente un cimborrio) que sobre él había. Del dibujo de la planta realizado por Alonso de Tolosa se desprende que la iglesia primitiva debía constar de un ábside semicircular, crucero y nave única.
La decoración escultórica de época medieval se reduce a la serie de canecillos que coronan el hemiciclo absidal y a los capiteles de las dos semicolumnas adosadas. Los canecillos muestran un perlil de curva y contracurva y de ellos solamente uno, que se localiza en el tramo central de dicho ábside, conserva algún vestigio de lo que pudo ser en su día un motivo figurado. Aunque el estado de conservación es deplorable, parece tratarse de una figura humana sedente con un objeto en sus manos. Los capiteles presentan una decoración vegetal a base de hojas de acanto que se doblan
en las esquinas albergando bolas y pequeñas pinas entre ellas. Respecto a su cronología hay que señalar que parece obra de finales del siglo XII.
Texto: PLHH - Foto: JLAO
A pesar de su ubicación en el centro del núcleo urbano, la iglesia mantiene cierto aislamiento respecto a las edificaciones que la circundan. Este hecho esta propiciado por un pretil de piedra, herencia del antiguo cementerio que se extendía en los alrededores del templo. El murete no tiene la misma altura en todo su recorrido debido al desnivel que en dirección al río se produce en la calle adyacente.
Los orígenes de este enclave parecen muy antiguos a tenor de los hallazgos de cerámica realizados en su día en el cerro del castillo. Fue, sin embargo, en el siglo IX cuando se repobló el lugar, construyéndose una fortaleza para preservar la zona de posibles incursiones enemigas. La villa perteneció al dominio real hasta que en las primeras décadas del siglo XII pasó al episcopado palentino que la mantuvo durante más de cuatro siglos. En 1122 la reina doña Urraca entregó la villa al obispo de Palencia don Pedro I de Agen a cambio de una heredad que éste poseía en Vertavillo. En 1138 Alfonso VII confirmó esta donación.
A principios del siglo XIV la fortaleza de Magaz fue usurpada por los partidarios del infante don Alfonso de la Cerda cuando intentaban el derrocamiento de Fernando IV. El castillo fue abandonado tras la entrada en Palencia de doña María de Molina y su hijo el rey. pasando nuevamente a manos del obispo palentino. En 1499 era alcaide del castillo el maestrescuela de la catedral de Palencia y en 1522 a don Alonso Fernández de Madrid, arcediano del Alcor. En lo eclesiástico la villa de Magaz pertenecía al arciprestazgo de Astudillo que a su vez estaba englobado en el arcedianato de Cerraio. Según la Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, la iglesia de San Mames estaba asistida por un párroco, un subdiácono, cuatro graderos y tres prestes. En 1574 la villa fue enajenada del dominio episcopal.
La Iglesia Parroguial es un edificio construido en el último tercio del siglo XVI sobre el lugar que ocupó la anterior iglesia románica de la que se aprovechó su cabecera. Consta de tres naves separadas por sencillos pilares cruciformes, cubriéndose la central con bóvedas de cañón con lunetos y de aristas las laterales. La entrada se dispone en el lado del evangelio cobijada por un pórtico de ladrillo construido en el siglo XVIII.
La estructura desarrollada en la zona de la cabecera pone de manifiesto las etapas constructivas presentes en este edificio. La capilla mayor aparece como una prolongación de la nave principal ocupando el mismo espacio que el presbiterio de la antigua iglesia románica. Tras el retablo mayor se encuentra el viejo ábside semicircular cubierto con bóveda de homo al que se accede desde el interior de la sacristía. En el exterior dos semicolumnas adosadas dividen el tambor absidal en tres calles perforadas cada una por una aspillera. Desde este ábside se accedía a una escalera de caracol alojada en un cubo que comunicaba con la torre. La torre-campanario se levanta sobre la capilla mayor, utilizando los propios muros de ésta como apoyo. De planta cuadrada, se construyó en su mayor parte en ladrillo macizo. En 1600 trabajaba en su construcción el cantero Pedro Carandil.
Según Miguel Angel Zalama, en 1586 Alonso de Tolosa visitaba la iglesia y daba las trazas y condiciones para la construcción, si bien las obras debieron correr a cargo de Juan de Celaya y del ya mencionado Pedro CarandiL En el documento queda patente que ya se había comenzado a levantar una nueva iglesia aunque todavía quedaban en pie algunas parles del templo románico como la cabecera, el crucero y la torre (posiblemente un cimborrio) que sobre él había. Del dibujo de la planta realizado por Alonso de Tolosa se desprende que la iglesia primitiva debía constar de un ábside semicircular, crucero y nave única.
La decoración escultórica de época medieval se reduce a la serie de canecillos que coronan el hemiciclo absidal y a los capiteles de las dos semicolumnas adosadas. Los canecillos muestran un perlil de curva y contracurva y de ellos solamente uno, que se localiza en el tramo central de dicho ábside, conserva algún vestigio de lo que pudo ser en su día un motivo figurado. Aunque el estado de conservación es deplorable, parece tratarse de una figura humana sedente con un objeto en sus manos. Los capiteles presentan una decoración vegetal a base de hojas de acanto que se doblan
en las esquinas albergando bolas y pequeñas pinas entre ellas. Respecto a su cronología hay que señalar que parece obra de finales del siglo XII.
Texto: PLHH - Foto: JLAO
domingo, 10 de noviembre de 2013
Parroquia de San Miguel - Ríosmenudos
La Iglesia Parroquial de Riosmenudos -dedicada a San Miguel- conserva únicamente su espléndida espadaña románica del siglo XIII, escalonada y colocada al contrario de las otras iglesias del páramo, ya que aparece como cabecera de la iglesia.
Es de dos cuerpos, con tres ventanas de arco de medio punto, una en el cuerpo superior y dos en el central.
Es de dos cuerpos, con tres ventanas de arco de medio punto, una en el cuerpo superior y dos en el central.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Iglesia de la Asunción - Villabermudo
Este
pueblo, muy cerca de Herrera de Pisuerga (a unos tres kilómetros),
al noroeste,
y en la carretera comarcal 627 que siguiendo la cuenca del Burejo,
llega a Cervera, atravesando la Ojeda, tiene iglesia dedicada a la
Asunción que conserva mucho de su planta primitiva románica, aunque
se abrió el muro del norte para añadir una nueva nave, en tiempos
algo más avanzados. De la fachada sur ha desaparecido la portada
románica pero queda una bella ventana
de arco de medio punto de boceles y medias cañas que apoyan
sobre cimacio de billetes y éste sobre un capitel a cada lado, con
un hombrecillo sentado entre leones y delfines que parecen de una
iconología bastante tardía quizás, como en Puebla de San Vicente
los monos acurrucados, fechables e n los primeros años del siglo
XII, de acuerdo con una influencia de la imaginería de Frómista. El
ábside tiene un
refuerzo de dos columnas que le dividen en tres calles y suben hasta
la cornisa sujetando ésta por medio de canecillos.
Gran parte de este ábside se halla oculto por construcciones posteriores. Se conservan gran número de canecillos: antropomorfos, cabezas de bichos, rollos verticales con rostros o manos en el extremo, saltimbanquis, etc.
En el interior, el arco triunfal, sobre altas columnas, se dobla un poco en herradura. Los capiteles son muy toscos y también de aspecto antiguo: Daniel entre los leones, y gran monstruo con las fauces abiertas y dos piñas. En la nave añadida al Poniente, puerta cegada con arquivoltas parecidas a la ventana y posiblemente capiteles ocultos. Quizás fuese la puerta primitiva del sur trasladada al añadido posterior.
Gran parte de este ábside se halla oculto por construcciones posteriores. Se conservan gran número de canecillos: antropomorfos, cabezas de bichos, rollos verticales con rostros o manos en el extremo, saltimbanquis, etc.
En el interior, el arco triunfal, sobre altas columnas, se dobla un poco en herradura. Los capiteles son muy toscos y también de aspecto antiguo: Daniel entre los leones, y gran monstruo con las fauces abiertas y dos piñas. En la nave añadida al Poniente, puerta cegada con arquivoltas parecidas a la ventana y posiblemente capiteles ocultos. Quizás fuese la puerta primitiva del sur trasladada al añadido posterior.
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Herrera de Pisuerga,
Zona de transición
martes, 22 de octubre de 2013
Iglesia de San Román - Renedo de Zalima
La localidad de Renedo de Zalima,
ubicada muy cerca de la orilla septentrional del embalse de Aguilar,
pertenece al término municipal de Salinas de Pisuerga y se encuentra
a unos 10 km al noroeste de Aguilar de Campóo. La iglesia de San
Román aparece situada en la zona sur del núcleo urbano, sobre una
pequeña ladera aterrazada por el muro del antiguo cementerio y con
su fachada orientada hacia un pequeño valle que desciende hasta el
pantano.
Muy escasas son las noticias documentales que aportan algún tipo de datos sobre la historia medieval de esta población. Gracias a la documentación analizada por González de Fauve, sabemos de su existencia a principios del siglo XII (1103), En un documento fechado ese año Munia Fernández donará al monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, entre otras divisas y solares, una heredad en Renedo de Zalima.
Al igual que el núcleo que lo ampara, el templo de San Román es de pequeñas dimensiones, muy sencillo -una única nave rectangular y ábside cuadrado con arco toral apuntado entre ambos—y bastante transformado. En este sentido cabe destacar la zona occidental en donde modernamente se han levantado varios tabiques de ladrillo que han dado lugar a pequeños espacios habilitados como sacristía, baptisterio o cuarto trastero. La omnipresente espadaña se eleva sobre el ábside, con un acceso al campanario formado por un cuerpo adosado a la iglesia en el lado este, Exteriormente el conjunto ofrece gran disparidad en cuanto a los materiales que lo constituyen. En la fachada sur los paramentos se construyeron con sillería arenisca bien escuadrada, la fachada oeste sólo presenta sillería en su parte inferior ya que la zona superior muestra una mampostería de apariencia más moderna, aunque con buenos sillares angulares, 1a fachada norte permanece totalmente revocada por hormigón blanqueado que nos impide apreciar el aparejo, poniéndose de manifiesto la existencia de ladrillos modernos en la base y la pervivencia de sillares angulares y canecillos. Otro testimonio de intervenciones recientes es el hormigón utilizado en las juntas de los sillares.
Interiormente aparece revocado casi por completo a excepción del ábside, liberado del revoco en época reciente, mientras que el pavimento es moderno, de losetas de terrazo. A simple vista observamos cómo el interior de la nave ha sufrido diversas transformaciones: tabiques de ladrillo que además de sustentar el típico coro alto de madera ubicado a los pies crean una serie de espacios con distintas funciones, abertura —a modo de hornacina o arco-solio- en el muro norte de la misma, abovedamiento a base de forjado de madera con cubierta a doble vertiente, ventanales, etc. La única portada de acceso, de pequeñas dimensiones, la localizamos en el muro meridional y se compone de un arco doblado y apuntado con chambrana e impostas de nácela. Separando la nave de la cabecera aparece el arco triunfal apuntado, de sencilla factura y chambrana nacelada, que descansa sobre pilastras con cimacio también de nácela.
La cabecera es de planta cuadrangular y se cubre con bóveda de cañón apuntada despiezada a base de sillería arenisca. El punto de unión con los muros aparece resaltado por una simple imposta que surge por la prolongación de los cimacios del arco triunfal. Parece haber sufrido una sobreelevación que la sitúa en la misma línea de cumbrera que la nave. Todavía se conservan a una altura inferior una línea de canecillos que lógicamente rematarían la cubierta primitiva. En el testero plano se abre una ventana saetera original, abocinada y totalmente lisa, actualmente cegada por el exterior y utilizada como hornacina. Sobre el testero del ábside, y por tanto en una disposición poco habitual, se eleva la espadaña de tipo románico, con acceso exterior a través de una escalera de madera alojada en el interior de un cuerpo pétreo adosado —articulado en tres pisos- cuya parte superior construida en ladrillo, hace las funciones de campanario. Su organización en tres niveles es la típica de la zona: uno inferior totalmente macizo en el que todavía son visibles interesantes restos epigráficos medievales ilegibles en tres de sus sillares), el intermedio con dos troneras de arcos apuntados, chambrana e impostas naceladas, y el superior triangular, rematado a piñón, con un único vano también apuntado.
Exteriormente, y frente a la fachada sur, un gran muro de contención de tierras formó una especie de atrio con funciones de camposanto, según se desprende de la existencia de una puerta adintelada abierta en su lado oeste.
El conjunto del edificio -nave, cabecera y espadaña-pertenecen a una construcción muy tardía, datable bien entrado el siglo XIII. Del primitivo alero tan sólo perviven algunos canecillos en el muro norte de la nave y algunos fragmentos de sillería. En un momento posterior claramente posmedieval (siglos XVIII-XX se añadiría a la espadaña el cuerpo de acceso, se reformaría el alero sur con ladrillo revocado y pintado con falso despiece y se compartimentaría el espacio bajo del coro situado a los pies de la nave. A partir de 1961. y teniendo en cuenta la fotografía del templo recogida por García Guinea, se emprendieron una serie de obras que dotan al edificio del aspecto que hoy en día presenta.
Hemos de señalar la existencia -empotrados en los muros de una casa particular situada al este de la iglesia-de unos relieves decorados con cuadrúpedos, que originariamente pudieron pertenecer al templo. El hecho de encontrarse aislados hace que no podamos descartar otra procedencia, por ejemplo del cercano despoblado de Zalima. No obstante se trata de relieves de una talla tan acentuadamente popular que difícilmente permiten ninguna adscripción estilística o cronológica, aunque otros similares se hallan formando parte de los muros románicos de Santa Eufemia de Cozuelos.
(Románico digital)
Muy escasas son las noticias documentales que aportan algún tipo de datos sobre la historia medieval de esta población. Gracias a la documentación analizada por González de Fauve, sabemos de su existencia a principios del siglo XII (1103), En un documento fechado ese año Munia Fernández donará al monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, entre otras divisas y solares, una heredad en Renedo de Zalima.
Al igual que el núcleo que lo ampara, el templo de San Román es de pequeñas dimensiones, muy sencillo -una única nave rectangular y ábside cuadrado con arco toral apuntado entre ambos—y bastante transformado. En este sentido cabe destacar la zona occidental en donde modernamente se han levantado varios tabiques de ladrillo que han dado lugar a pequeños espacios habilitados como sacristía, baptisterio o cuarto trastero. La omnipresente espadaña se eleva sobre el ábside, con un acceso al campanario formado por un cuerpo adosado a la iglesia en el lado este, Exteriormente el conjunto ofrece gran disparidad en cuanto a los materiales que lo constituyen. En la fachada sur los paramentos se construyeron con sillería arenisca bien escuadrada, la fachada oeste sólo presenta sillería en su parte inferior ya que la zona superior muestra una mampostería de apariencia más moderna, aunque con buenos sillares angulares, 1a fachada norte permanece totalmente revocada por hormigón blanqueado que nos impide apreciar el aparejo, poniéndose de manifiesto la existencia de ladrillos modernos en la base y la pervivencia de sillares angulares y canecillos. Otro testimonio de intervenciones recientes es el hormigón utilizado en las juntas de los sillares.
Interiormente aparece revocado casi por completo a excepción del ábside, liberado del revoco en época reciente, mientras que el pavimento es moderno, de losetas de terrazo. A simple vista observamos cómo el interior de la nave ha sufrido diversas transformaciones: tabiques de ladrillo que además de sustentar el típico coro alto de madera ubicado a los pies crean una serie de espacios con distintas funciones, abertura —a modo de hornacina o arco-solio- en el muro norte de la misma, abovedamiento a base de forjado de madera con cubierta a doble vertiente, ventanales, etc. La única portada de acceso, de pequeñas dimensiones, la localizamos en el muro meridional y se compone de un arco doblado y apuntado con chambrana e impostas de nácela. Separando la nave de la cabecera aparece el arco triunfal apuntado, de sencilla factura y chambrana nacelada, que descansa sobre pilastras con cimacio también de nácela.
La cabecera es de planta cuadrangular y se cubre con bóveda de cañón apuntada despiezada a base de sillería arenisca. El punto de unión con los muros aparece resaltado por una simple imposta que surge por la prolongación de los cimacios del arco triunfal. Parece haber sufrido una sobreelevación que la sitúa en la misma línea de cumbrera que la nave. Todavía se conservan a una altura inferior una línea de canecillos que lógicamente rematarían la cubierta primitiva. En el testero plano se abre una ventana saetera original, abocinada y totalmente lisa, actualmente cegada por el exterior y utilizada como hornacina. Sobre el testero del ábside, y por tanto en una disposición poco habitual, se eleva la espadaña de tipo románico, con acceso exterior a través de una escalera de madera alojada en el interior de un cuerpo pétreo adosado —articulado en tres pisos- cuya parte superior construida en ladrillo, hace las funciones de campanario. Su organización en tres niveles es la típica de la zona: uno inferior totalmente macizo en el que todavía son visibles interesantes restos epigráficos medievales ilegibles en tres de sus sillares), el intermedio con dos troneras de arcos apuntados, chambrana e impostas naceladas, y el superior triangular, rematado a piñón, con un único vano también apuntado.
Exteriormente, y frente a la fachada sur, un gran muro de contención de tierras formó una especie de atrio con funciones de camposanto, según se desprende de la existencia de una puerta adintelada abierta en su lado oeste.
El conjunto del edificio -nave, cabecera y espadaña-pertenecen a una construcción muy tardía, datable bien entrado el siglo XIII. Del primitivo alero tan sólo perviven algunos canecillos en el muro norte de la nave y algunos fragmentos de sillería. En un momento posterior claramente posmedieval (siglos XVIII-XX se añadiría a la espadaña el cuerpo de acceso, se reformaría el alero sur con ladrillo revocado y pintado con falso despiece y se compartimentaría el espacio bajo del coro situado a los pies de la nave. A partir de 1961. y teniendo en cuenta la fotografía del templo recogida por García Guinea, se emprendieron una serie de obras que dotan al edificio del aspecto que hoy en día presenta.
Hemos de señalar la existencia -empotrados en los muros de una casa particular situada al este de la iglesia-de unos relieves decorados con cuadrúpedos, que originariamente pudieron pertenecer al templo. El hecho de encontrarse aislados hace que no podamos descartar otra procedencia, por ejemplo del cercano despoblado de Zalima. No obstante se trata de relieves de una talla tan acentuadamente popular que difícilmente permiten ninguna adscripción estilística o cronológica, aunque otros similares se hallan formando parte de los muros románicos de Santa Eufemia de Cozuelos.
(Románico digital)
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Aguilar de Campoó,
Salinas de Pisuerga
viernes, 4 de octubre de 2013
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción - Casavegas
La localidad de Casavegas se encuentra al norte de Cervera de Pisuerga, en un suave valle al abrigo de la Peña Maldrigo y de las Sierras Albas. El humilde edificio se sitúa a la entrada de la localidad, en la ladera que desciende hacia la margen derecha del arroyo que afluye al Pisuerga.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Casavegas aparece recogido en un conocido diploma otorgado por Alfonso VIII en 1181 al obispo de Palencia Raimundo II, por el que confirmaba y ampliaba con nuevas donaciones el señorío temporal del obispado en la Pernía. En éste se incluía la casa de la villa de Casavegas y todas sus pertenencias
De época medieval tan sólo conserva la iglesia una pequeña espadaña con remate a piñón levantada sobre su hastial occidental. Presenta dos troneras apuntadas con chambranas en el cuerpo intermedio y otra más en el cuerpo superior Su acceso se efectúa por medio de una escalera exterior. El resto del edificio parece obra del siglo XIX, con fuertes reformas en el atrio y una capilla adosada al lado meridional del siglo XX. El ángulo noreste de la cabecera se decora con un escudo nobiliario del siglo XVIII.
(Románico Digital = Texto: JLHG - Fotografía: JLAO)
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Casavegas aparece recogido en un conocido diploma otorgado por Alfonso VIII en 1181 al obispo de Palencia Raimundo II, por el que confirmaba y ampliaba con nuevas donaciones el señorío temporal del obispado en la Pernía. En éste se incluía la casa de la villa de Casavegas y todas sus pertenencias
De época medieval tan sólo conserva la iglesia una pequeña espadaña con remate a piñón levantada sobre su hastial occidental. Presenta dos troneras apuntadas con chambranas en el cuerpo intermedio y otra más en el cuerpo superior Su acceso se efectúa por medio de una escalera exterior. El resto del edificio parece obra del siglo XIX, con fuertes reformas en el atrio y una capilla adosada al lado meridional del siglo XX. El ángulo noreste de la cabecera se decora con un escudo nobiliario del siglo XVIII.
(Románico Digital = Texto: JLHG - Fotografía: JLAO)
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