La Iglesia del San Miguel es un templo de culto católico y estilo predominantemente románico situado en San Mamés de Zalima, perteneciente al municipio de Salinas de Pisuerga, provincia de Palencia, comunidad autónoma de Castilla y León, España.
Data del siglo XI con adiciones posteriores, se trata de la antigua iglesia monástica del Monasterio de San Miguel, convertida posteriormente en parroquial y hoy abandonada y ruinosa, se erige en el extremo oriental de la localidad.
Ya a mediados del siglo XI, Fronilde Fernández, nieta de la condesa doña Ofresa, dona al Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo el Monasterio de Sancti Michael de San Mamés, con sus ornamentos, objetos sagrados y pertenencias.
El 15 de enero de 1224, el Papa Honorio III en su bula lateranense, nombra la iglesia de San Miguel entre las otorgadas al Monasterio de Santa María la Real.
También figura esta iglesia entre las donaciones hechas al Monasterio de Santa María la Real por Alfonso VIII, donaciones que fueron confirmadas por Fernando III en 1231.
Descripción
Es templo de dos naves, ambas en excelente sillería arenisca, la norte fruto de una adición moderna (siglo XVII o XVIIl) a la fábrica medieval. Dos contrafuertes que no alcanzan la cornisa refuerzan el muro sur de la nave inmediato a la cabecera, uno con remate en talud y el otro recto.
A los pies del edificio se alza una espadaña moderna, con dos vanos de medio punto para campanas y remate en frontón con el campanil y decoración de bolas. Una sencilla portada de arco de medio punto se abre en el muro sur de la nave, cuya cornisa apoya en una serie de canecillos con perfil de proa de nave, excepto uno de nácela. Deterioro de la techumbre por abandono. Permanece cerrada todo el año.
martes, 31 de diciembre de 2013
sábado, 28 de diciembre de 2013
Iglesia de San Saturnino - Robladillo de Ucieza
Desde
Carrión de los Condes tomar la nacional 120 que va a Osorno . A tres
kilómetros de Carrión desviación a la izquierda. A cuatro
kilómetros y medio, Robladillo de Ucieza.
Iglesia de San Saturnino, se guarda una pila bautismal dentro del baptisterio que está bajo el coro y en el muro de la Epístola.
Troncocónica, de tamaño más bien grande. Mide 103 cms de diámetro, por 71 de alto. La copa lleva decoración muy popular, pero no por ello muy primitiva. La temática es interesante y compleja: Una sirena desnuda y con las piernas muy abiertas que se sujeta con ambas manos, emblema que parece símbolo de la lujuria, que viene acompañada por un centauro y un hombre desnudo con el sexo bien indicado. A ello acompaña una escena Infernal con el tema bastante complicado en su interpretación del descenso de Cristo a los infiernos tratado con una iconografía mucho más elucubrante y menos natural que la misma escena representada en la pila de Calahorra de Boedo. En Robladillo hay diablos, un obispo condenado, una cabeza humana cortada, Cristo identificado por su corona de espinas en la frente, etc. Sobre todas las escenas, en el borde de la copa, corre una guirnalda vegetal de heléchos o palmas y rosetas circulares octopétalas. Basamento con toro sobre plinto bajo cuadrangular. La pila es interesante sobre todo por su complicada iconografía, sentido rústico no sólo técnico (canon reducido de las figuras) sino ideológico. Sin embargo la cronología puede ser ya casi del siglo XIII.
Iglesia de San Saturnino, se guarda una pila bautismal dentro del baptisterio que está bajo el coro y en el muro de la Epístola.
Troncocónica, de tamaño más bien grande. Mide 103 cms de diámetro, por 71 de alto. La copa lleva decoración muy popular, pero no por ello muy primitiva. La temática es interesante y compleja: Una sirena desnuda y con las piernas muy abiertas que se sujeta con ambas manos, emblema que parece símbolo de la lujuria, que viene acompañada por un centauro y un hombre desnudo con el sexo bien indicado. A ello acompaña una escena Infernal con el tema bastante complicado en su interpretación del descenso de Cristo a los infiernos tratado con una iconografía mucho más elucubrante y menos natural que la misma escena representada en la pila de Calahorra de Boedo. En Robladillo hay diablos, un obispo condenado, una cabeza humana cortada, Cristo identificado por su corona de espinas en la frente, etc. Sobre todas las escenas, en el borde de la copa, corre una guirnalda vegetal de heléchos o palmas y rosetas circulares octopétalas. Basamento con toro sobre plinto bajo cuadrangular. La pila es interesante sobre todo por su complicada iconografía, sentido rústico no sólo técnico (canon reducido de las figuras) sino ideológico. Sin embargo la cronología puede ser ya casi del siglo XIII.
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Carrión de los Condes,
Pilas bautismales,
Zona de transición
lunes, 9 de diciembre de 2013
Iglesia de Santa María - Respenda de Aguilar
Muy cerca de Aguilar, a unos quince kilómetros y ya lindando con los límites de Burgos. Tómese esta carretera y después de pasar Puentetoma, a unos tres kilómetros y medio, desviación a la izquierda; recorridos tres kilómetros por esta desviación, Respenda de Aguilar.
En su iglesia de Santa María existe pila bautismal muy interesante, con abundante decoración. Es de pequeño tamaño, relativamente, pues sólo mide de diámetro 94 cms y 92 de altura. Ha sido publicada por Ruiz Bagado y Fajardo Yuste. El borde lleva decoración de palmetas. La copa recoge tres motivos que parecen independientes: lucha de hombre a pie y caballero contra imponente dragón; el hombre le ataca por detrás y el caballero le clava su espada en el cuello. Figuras masculinas (tres) de pié y sujetando objetos en sus manos ; los pliegues de sus ropas se parecen bastante a los de la pila de Moarves, con un estilo acusadamente rural. Garbiñe Bilbao, comparando estas tres figuras con otras parecidas de la pila de Cantoral, piensa se trate de hombres de iglesia relacionados con la dispensa del bautismo. El basamento de la pila es muy sencillo y sin decoración.
(Románico en Palencia - Prof. García Guinea)
En su iglesia de Santa María existe pila bautismal muy interesante, con abundante decoración. Es de pequeño tamaño, relativamente, pues sólo mide de diámetro 94 cms y 92 de altura. Ha sido publicada por Ruiz Bagado y Fajardo Yuste. El borde lleva decoración de palmetas. La copa recoge tres motivos que parecen independientes: lucha de hombre a pie y caballero contra imponente dragón; el hombre le ataca por detrás y el caballero le clava su espada en el cuello. Figuras masculinas (tres) de pié y sujetando objetos en sus manos ; los pliegues de sus ropas se parecen bastante a los de la pila de Moarves, con un estilo acusadamente rural. Garbiñe Bilbao, comparando estas tres figuras con otras parecidas de la pila de Cantoral, piensa se trate de hombres de iglesia relacionados con la dispensa del bautismo. El basamento de la pila es muy sencillo y sin decoración.
(Románico en Palencia - Prof. García Guinea)
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Montaña palentina,
Pilas bautismales
jueves, 5 de diciembre de 2013
Parroquia de San Martín de Tours - Cevico de la Torre
Esta
localidad se encuentra situada al sureste de la provincia, en plena
comarca de Cerrato. Desde Palencia se accede por la N-620 hasta Venta
de Baños para tomar luego un desvío que conduce a las localidades
de Tariego de Cerrato y Cevico de la Torre. El pueblo se asienta
sobre una suave pendiente con la iglesia parroquial en la parte más
alta.
El lugar, situado en el extenso valle del arroyo Maderano, estuvo habitado desde época antigua según se desprende de los restos celtibéricos y romanos encontrados en sus proximidades. También debió mantener cierto poblamiento en época visigoda, y durante los siglos VIII y IX puesto que se hallaron algunos sarcófagos mozárabes y monedas de supuesta cronología árabe. En el último tercio del siglo IX, la zona quedó dominada por las tropas del rey don Alfonso III el Magno.
En el siglo X ya estaba perfilado el asentamiento de la localidad, disponiéndose concéntricamente en torno a un cerro coronado por una torre —en el lugar donde se asienta la parroquia de San Martín de Tours- y una pequeña iglesia románica. En 916 se fecha un documento atribuido a Ordoño II, según el cual se incluían los dos Cevicos dentro de los límites de la diócesis de León. En otro documento, con fecha de 1059 el rey don Fernando I el Magno da privilegio y donación al obispo palentino don Miro en el que se incluye, entre otras tierras para la restaurada diócesis palentina, a Cevico de la Torre diferenciándolo del otro Cevico: ...Cevic Navero, alio Cevic... En este documento el rey confirma las donaciones de su padre don Sancho III el Mayor a la diócesis de Palencia en 1035.
En 1119 la reina doña Urraca de Castilla hizo donación de la villa a favor de doña Estefanía Armengol, nieta del conde Pedro Ansúrez. Más tarde, en 1255, el rey don Alfonso X el Sabio donó a doña Mayor Arias, viuda de Garci Fernández, mayordomo mayor de la reina doña Berenguela, el señorío y derechos de la Corona en Cevico de la Torre, pero manda destruir la torre y prohibiendo, además, que se construyese en el pueblo ningún otro castillo o torre sin previa autorización del rey. También en el siglo XIII los agustinos de Dueñas fundaron el convento de Nuestra Señora del Aguachal, para albergar a su creciente comunidad, que debía repartirse entre Dueñas y Cevico de la Torre.
En 1345 la villa era cabeza del arciprestazgo en el arcedianato del Cerrato de la diócesis palentina. Por entonces existían en la villa dos templos parroquiales: la primitiva iglesia de San Martín y la iglesia de Santa María, hoy desaparecida. Ambos edificios quizá tuviesen fábricas de estilo románico. En 1352 aparece Cevico de la Torre como lugar de behetría de don Ñuño.
La historiografía romántica de fines del XIX hace de este pueblo un establecimiento de los caballeros templarios —sin ninguna referencia documental segura— quienes, para Matías Mena y Zamora, "fijaron su residencia en el lugar que es hoy el cementerio, donde edificaron una gran casa conventual, junto a ella una pequeña iglesia que subsiste como capilla o ermita y a la cual trasladaron la imagen de Nuestra Señora del derruido castillo feudal, por lo que se llamó de Santa Palacios".
La Ermita de Santa Palacios está junto a la entrada del cementerio, usándose como cierre del recinto. Este campo santo, se encuentra alejado de la población unos 500 m, en dirección norte. Es un edificio de modestas dimensiones levantado en buena sillería caliza extraída en la zona. Tanto el interior del edificio como la cabecera se enfoscaron para ofrecer cierta regularidad a los paramentos. Tiene nave única rectangular y cabecera semicircular de la misma anchura, cubiertas ambas con techumbre de madera que apoya sobre los muros. La iluminación la recibe a través pequeñas ventanas de arco rebajado abiertas en el ábside y en los muros norte y sur.
El acceso se realiza por medio de dos sencillas portadas practicadas en los muros meridional y occidental, ambas de luz apuntada, con vierteaguas y doble arquivolta lisa que descansa sobre jambas esquinadas, sin ninguna decoración.
La construcción de la ermita pudo realizarse a fines del siglo XII o inicios del XIII, durante un corto espacio de tiempo- A mediados del siglo XX se añadió un atrio cubierto con madera a los pies del templo y se levantó una pequeña espadaña sobre el hastial. Se conserva también una pila aguabenditera medieval de caliza blanca tallada con relieves de ovas concéntricas, recordando un capitel en la entrada a la torre de Santa María de Villamuriel de Cerrato. Tiene base pétrea que más bien parece un fuste reutilizado.
En la iglesia parroquial de San Martín de Cevico de la Torre está depositada la imagen titular de la ermita de Santa Palacios. Se trata de una Virgen sedente del siglo XIII, realizada en madera policromada, a la que le falta el Niño.
El lugar, situado en el extenso valle del arroyo Maderano, estuvo habitado desde época antigua según se desprende de los restos celtibéricos y romanos encontrados en sus proximidades. También debió mantener cierto poblamiento en época visigoda, y durante los siglos VIII y IX puesto que se hallaron algunos sarcófagos mozárabes y monedas de supuesta cronología árabe. En el último tercio del siglo IX, la zona quedó dominada por las tropas del rey don Alfonso III el Magno.
En el siglo X ya estaba perfilado el asentamiento de la localidad, disponiéndose concéntricamente en torno a un cerro coronado por una torre —en el lugar donde se asienta la parroquia de San Martín de Tours- y una pequeña iglesia románica. En 916 se fecha un documento atribuido a Ordoño II, según el cual se incluían los dos Cevicos dentro de los límites de la diócesis de León. En otro documento, con fecha de 1059 el rey don Fernando I el Magno da privilegio y donación al obispo palentino don Miro en el que se incluye, entre otras tierras para la restaurada diócesis palentina, a Cevico de la Torre diferenciándolo del otro Cevico: ...Cevic Navero, alio Cevic... En este documento el rey confirma las donaciones de su padre don Sancho III el Mayor a la diócesis de Palencia en 1035.
En 1119 la reina doña Urraca de Castilla hizo donación de la villa a favor de doña Estefanía Armengol, nieta del conde Pedro Ansúrez. Más tarde, en 1255, el rey don Alfonso X el Sabio donó a doña Mayor Arias, viuda de Garci Fernández, mayordomo mayor de la reina doña Berenguela, el señorío y derechos de la Corona en Cevico de la Torre, pero manda destruir la torre y prohibiendo, además, que se construyese en el pueblo ningún otro castillo o torre sin previa autorización del rey. También en el siglo XIII los agustinos de Dueñas fundaron el convento de Nuestra Señora del Aguachal, para albergar a su creciente comunidad, que debía repartirse entre Dueñas y Cevico de la Torre.
En 1345 la villa era cabeza del arciprestazgo en el arcedianato del Cerrato de la diócesis palentina. Por entonces existían en la villa dos templos parroquiales: la primitiva iglesia de San Martín y la iglesia de Santa María, hoy desaparecida. Ambos edificios quizá tuviesen fábricas de estilo románico. En 1352 aparece Cevico de la Torre como lugar de behetría de don Ñuño.
La historiografía romántica de fines del XIX hace de este pueblo un establecimiento de los caballeros templarios —sin ninguna referencia documental segura— quienes, para Matías Mena y Zamora, "fijaron su residencia en el lugar que es hoy el cementerio, donde edificaron una gran casa conventual, junto a ella una pequeña iglesia que subsiste como capilla o ermita y a la cual trasladaron la imagen de Nuestra Señora del derruido castillo feudal, por lo que se llamó de Santa Palacios".
La Ermita de Santa Palacios está junto a la entrada del cementerio, usándose como cierre del recinto. Este campo santo, se encuentra alejado de la población unos 500 m, en dirección norte. Es un edificio de modestas dimensiones levantado en buena sillería caliza extraída en la zona. Tanto el interior del edificio como la cabecera se enfoscaron para ofrecer cierta regularidad a los paramentos. Tiene nave única rectangular y cabecera semicircular de la misma anchura, cubiertas ambas con techumbre de madera que apoya sobre los muros. La iluminación la recibe a través pequeñas ventanas de arco rebajado abiertas en el ábside y en los muros norte y sur.
El acceso se realiza por medio de dos sencillas portadas practicadas en los muros meridional y occidental, ambas de luz apuntada, con vierteaguas y doble arquivolta lisa que descansa sobre jambas esquinadas, sin ninguna decoración.
La construcción de la ermita pudo realizarse a fines del siglo XII o inicios del XIII, durante un corto espacio de tiempo- A mediados del siglo XX se añadió un atrio cubierto con madera a los pies del templo y se levantó una pequeña espadaña sobre el hastial. Se conserva también una pila aguabenditera medieval de caliza blanca tallada con relieves de ovas concéntricas, recordando un capitel en la entrada a la torre de Santa María de Villamuriel de Cerrato. Tiene base pétrea que más bien parece un fuste reutilizado.
En la iglesia parroquial de San Martín de Cevico de la Torre está depositada la imagen titular de la ermita de Santa Palacios. Se trata de una Virgen sedente del siglo XIII, realizada en madera policromada, a la que le falta el Niño.
(ROMÁNICO digital - Texto
AIBS -Fotos: JLAO)
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Cerrato,
El Sur de la provincia
sábado, 23 de noviembre de 2013
Parroquia de San Mamés - Magaz
La localidad de Magaz de Pisuerga se encuentra enclavada en la zona septentrional de la comarca del Cerrato, a unos 10 km de la capital palentina.
A pesar de su ubicación en el centro del núcleo urbano, la iglesia mantiene cierto aislamiento respecto a las edificaciones que la circundan. Este hecho esta propiciado por un pretil de piedra, herencia del antiguo cementerio que se extendía en los alrededores del templo. El murete no tiene la misma altura en todo su recorrido debido al desnivel que en dirección al río se produce en la calle adyacente.
Los orígenes de este enclave parecen muy antiguos a tenor de los hallazgos de cerámica realizados en su día en el cerro del castillo. Fue, sin embargo, en el siglo IX cuando se repobló el lugar, construyéndose una fortaleza para preservar la zona de posibles incursiones enemigas. La villa perteneció al dominio real hasta que en las primeras décadas del siglo XII pasó al episcopado palentino que la mantuvo durante más de cuatro siglos. En 1122 la reina doña Urraca entregó la villa al obispo de Palencia don Pedro I de Agen a cambio de una heredad que éste poseía en Vertavillo. En 1138 Alfonso VII confirmó esta donación.
A principios del siglo XIV la fortaleza de Magaz fue usurpada por los partidarios del infante don Alfonso de la Cerda cuando intentaban el derrocamiento de Fernando IV. El castillo fue abandonado tras la entrada en Palencia de doña María de Molina y su hijo el rey. pasando nuevamente a manos del obispo palentino. En 1499 era alcaide del castillo el maestrescuela de la catedral de Palencia y en 1522 a don Alonso Fernández de Madrid, arcediano del Alcor. En lo eclesiástico la villa de Magaz pertenecía al arciprestazgo de Astudillo que a su vez estaba englobado en el arcedianato de Cerraio. Según la Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, la iglesia de San Mames estaba asistida por un párroco, un subdiácono, cuatro graderos y tres prestes. En 1574 la villa fue enajenada del dominio episcopal.
La Iglesia Parroguial es un edificio construido en el último tercio del siglo XVI sobre el lugar que ocupó la anterior iglesia románica de la que se aprovechó su cabecera. Consta de tres naves separadas por sencillos pilares cruciformes, cubriéndose la central con bóvedas de cañón con lunetos y de aristas las laterales. La entrada se dispone en el lado del evangelio cobijada por un pórtico de ladrillo construido en el siglo XVIII.
La estructura desarrollada en la zona de la cabecera pone de manifiesto las etapas constructivas presentes en este edificio. La capilla mayor aparece como una prolongación de la nave principal ocupando el mismo espacio que el presbiterio de la antigua iglesia románica. Tras el retablo mayor se encuentra el viejo ábside semicircular cubierto con bóveda de homo al que se accede desde el interior de la sacristía. En el exterior dos semicolumnas adosadas dividen el tambor absidal en tres calles perforadas cada una por una aspillera. Desde este ábside se accedía a una escalera de caracol alojada en un cubo que comunicaba con la torre. La torre-campanario se levanta sobre la capilla mayor, utilizando los propios muros de ésta como apoyo. De planta cuadrada, se construyó en su mayor parte en ladrillo macizo. En 1600 trabajaba en su construcción el cantero Pedro Carandil.
Según Miguel Angel Zalama, en 1586 Alonso de Tolosa visitaba la iglesia y daba las trazas y condiciones para la construcción, si bien las obras debieron correr a cargo de Juan de Celaya y del ya mencionado Pedro CarandiL En el documento queda patente que ya se había comenzado a levantar una nueva iglesia aunque todavía quedaban en pie algunas parles del templo románico como la cabecera, el crucero y la torre (posiblemente un cimborrio) que sobre él había. Del dibujo de la planta realizado por Alonso de Tolosa se desprende que la iglesia primitiva debía constar de un ábside semicircular, crucero y nave única.
La decoración escultórica de época medieval se reduce a la serie de canecillos que coronan el hemiciclo absidal y a los capiteles de las dos semicolumnas adosadas. Los canecillos muestran un perlil de curva y contracurva y de ellos solamente uno, que se localiza en el tramo central de dicho ábside, conserva algún vestigio de lo que pudo ser en su día un motivo figurado. Aunque el estado de conservación es deplorable, parece tratarse de una figura humana sedente con un objeto en sus manos. Los capiteles presentan una decoración vegetal a base de hojas de acanto que se doblan
en las esquinas albergando bolas y pequeñas pinas entre ellas. Respecto a su cronología hay que señalar que parece obra de finales del siglo XII.
Texto: PLHH - Foto: JLAO
A pesar de su ubicación en el centro del núcleo urbano, la iglesia mantiene cierto aislamiento respecto a las edificaciones que la circundan. Este hecho esta propiciado por un pretil de piedra, herencia del antiguo cementerio que se extendía en los alrededores del templo. El murete no tiene la misma altura en todo su recorrido debido al desnivel que en dirección al río se produce en la calle adyacente.
Los orígenes de este enclave parecen muy antiguos a tenor de los hallazgos de cerámica realizados en su día en el cerro del castillo. Fue, sin embargo, en el siglo IX cuando se repobló el lugar, construyéndose una fortaleza para preservar la zona de posibles incursiones enemigas. La villa perteneció al dominio real hasta que en las primeras décadas del siglo XII pasó al episcopado palentino que la mantuvo durante más de cuatro siglos. En 1122 la reina doña Urraca entregó la villa al obispo de Palencia don Pedro I de Agen a cambio de una heredad que éste poseía en Vertavillo. En 1138 Alfonso VII confirmó esta donación.
A principios del siglo XIV la fortaleza de Magaz fue usurpada por los partidarios del infante don Alfonso de la Cerda cuando intentaban el derrocamiento de Fernando IV. El castillo fue abandonado tras la entrada en Palencia de doña María de Molina y su hijo el rey. pasando nuevamente a manos del obispo palentino. En 1499 era alcaide del castillo el maestrescuela de la catedral de Palencia y en 1522 a don Alonso Fernández de Madrid, arcediano del Alcor. En lo eclesiástico la villa de Magaz pertenecía al arciprestazgo de Astudillo que a su vez estaba englobado en el arcedianato de Cerraio. Según la Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, la iglesia de San Mames estaba asistida por un párroco, un subdiácono, cuatro graderos y tres prestes. En 1574 la villa fue enajenada del dominio episcopal.
La Iglesia Parroguial es un edificio construido en el último tercio del siglo XVI sobre el lugar que ocupó la anterior iglesia románica de la que se aprovechó su cabecera. Consta de tres naves separadas por sencillos pilares cruciformes, cubriéndose la central con bóvedas de cañón con lunetos y de aristas las laterales. La entrada se dispone en el lado del evangelio cobijada por un pórtico de ladrillo construido en el siglo XVIII.
La estructura desarrollada en la zona de la cabecera pone de manifiesto las etapas constructivas presentes en este edificio. La capilla mayor aparece como una prolongación de la nave principal ocupando el mismo espacio que el presbiterio de la antigua iglesia románica. Tras el retablo mayor se encuentra el viejo ábside semicircular cubierto con bóveda de homo al que se accede desde el interior de la sacristía. En el exterior dos semicolumnas adosadas dividen el tambor absidal en tres calles perforadas cada una por una aspillera. Desde este ábside se accedía a una escalera de caracol alojada en un cubo que comunicaba con la torre. La torre-campanario se levanta sobre la capilla mayor, utilizando los propios muros de ésta como apoyo. De planta cuadrada, se construyó en su mayor parte en ladrillo macizo. En 1600 trabajaba en su construcción el cantero Pedro Carandil.
Según Miguel Angel Zalama, en 1586 Alonso de Tolosa visitaba la iglesia y daba las trazas y condiciones para la construcción, si bien las obras debieron correr a cargo de Juan de Celaya y del ya mencionado Pedro CarandiL En el documento queda patente que ya se había comenzado a levantar una nueva iglesia aunque todavía quedaban en pie algunas parles del templo románico como la cabecera, el crucero y la torre (posiblemente un cimborrio) que sobre él había. Del dibujo de la planta realizado por Alonso de Tolosa se desprende que la iglesia primitiva debía constar de un ábside semicircular, crucero y nave única.
La decoración escultórica de época medieval se reduce a la serie de canecillos que coronan el hemiciclo absidal y a los capiteles de las dos semicolumnas adosadas. Los canecillos muestran un perlil de curva y contracurva y de ellos solamente uno, que se localiza en el tramo central de dicho ábside, conserva algún vestigio de lo que pudo ser en su día un motivo figurado. Aunque el estado de conservación es deplorable, parece tratarse de una figura humana sedente con un objeto en sus manos. Los capiteles presentan una decoración vegetal a base de hojas de acanto que se doblan
en las esquinas albergando bolas y pequeñas pinas entre ellas. Respecto a su cronología hay que señalar que parece obra de finales del siglo XII.
Texto: PLHH - Foto: JLAO
domingo, 10 de noviembre de 2013
Parroquia de San Miguel - Ríosmenudos
La Iglesia Parroquial de Riosmenudos -dedicada a San Miguel- conserva únicamente su espléndida espadaña románica del siglo XIII, escalonada y colocada al contrario de las otras iglesias del páramo, ya que aparece como cabecera de la iglesia.
Es de dos cuerpos, con tres ventanas de arco de medio punto, una en el cuerpo superior y dos en el central.
Es de dos cuerpos, con tres ventanas de arco de medio punto, una en el cuerpo superior y dos en el central.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Iglesia de la Asunción - Villabermudo
Este
pueblo, muy cerca de Herrera de Pisuerga (a unos tres kilómetros),
al noroeste,
y en la carretera comarcal 627 que siguiendo la cuenca del Burejo,
llega a Cervera, atravesando la Ojeda, tiene iglesia dedicada a la
Asunción que conserva mucho de su planta primitiva románica, aunque
se abrió el muro del norte para añadir una nueva nave, en tiempos
algo más avanzados. De la fachada sur ha desaparecido la portada
románica pero queda una bella ventana
de arco de medio punto de boceles y medias cañas que apoyan
sobre cimacio de billetes y éste sobre un capitel a cada lado, con
un hombrecillo sentado entre leones y delfines que parecen de una
iconología bastante tardía quizás, como en Puebla de San Vicente
los monos acurrucados, fechables e n los primeros años del siglo
XII, de acuerdo con una influencia de la imaginería de Frómista. El
ábside tiene un
refuerzo de dos columnas que le dividen en tres calles y suben hasta
la cornisa sujetando ésta por medio de canecillos.
Gran parte de este ábside se halla oculto por construcciones posteriores. Se conservan gran número de canecillos: antropomorfos, cabezas de bichos, rollos verticales con rostros o manos en el extremo, saltimbanquis, etc.
En el interior, el arco triunfal, sobre altas columnas, se dobla un poco en herradura. Los capiteles son muy toscos y también de aspecto antiguo: Daniel entre los leones, y gran monstruo con las fauces abiertas y dos piñas. En la nave añadida al Poniente, puerta cegada con arquivoltas parecidas a la ventana y posiblemente capiteles ocultos. Quizás fuese la puerta primitiva del sur trasladada al añadido posterior.
Gran parte de este ábside se halla oculto por construcciones posteriores. Se conservan gran número de canecillos: antropomorfos, cabezas de bichos, rollos verticales con rostros o manos en el extremo, saltimbanquis, etc.
En el interior, el arco triunfal, sobre altas columnas, se dobla un poco en herradura. Los capiteles son muy toscos y también de aspecto antiguo: Daniel entre los leones, y gran monstruo con las fauces abiertas y dos piñas. En la nave añadida al Poniente, puerta cegada con arquivoltas parecidas a la ventana y posiblemente capiteles ocultos. Quizás fuese la puerta primitiva del sur trasladada al añadido posterior.
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