sábado, 23 de noviembre de 2013

Parroquia de San Mamés - Magaz

La localidad de Magaz de Pisuerga se encuentra enclavada en la zona septentrional de la comarca del Cerrato, a unos 10 km de la capital palentina.
A pesar de su ubicación en el centro del núcleo urbano, la iglesia mantiene cierto aislamiento respecto a las edificaciones que la circundan. Este hecho esta propiciado por un pretil de piedra, herencia del antiguo cementerio que se extendía en los alrededores del templo. El murete no tiene la misma altura en todo su recorrido debido al desnivel que en dirección al río se produce en la calle adyacente.
Los orígenes de este enclave parecen muy antiguos a tenor de los hallazgos de cerámica realizados en su día en el cerro del castillo. Fue, sin embargo, en el siglo IX cuando se repobló el lugar, construyéndose una fortaleza para preservar la zona de posibles incursiones enemigas. La villa perteneció al dominio real hasta que en las primeras décadas del siglo XII pasó al episcopado palentino que la mantuvo durante más de cuatro siglos. En 1122 la reina doña Urraca entregó la villa al obispo de Palencia don Pedro I de Agen a cambio de una heredad que éste poseía en Vertavillo. En 1138 Alfonso VII confirmó esta donación.
A principios del siglo XIV la fortaleza de Magaz fue usurpada por los partidarios del infante don Alfonso de la Cerda cuando intentaban el derrocamiento de Fernando IV. El castillo fue abandonado tras la entrada en Palencia de doña María de Molina y su hijo el rey. pasando nuevamente a manos del obispo palentino. En 1499 era alcaide del castillo el maestrescuela de la catedral de Palencia y en 1522 a don Alonso Fernández de Madrid, arcediano del Alcor. En lo eclesiástico la villa de Magaz pertenecía al arciprestazgo de Astudillo que a su vez estaba englobado en el arcedianato de Cerraio. Según la Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, la iglesia de San Mames estaba asistida por un párroco, un subdiácono, cuatro graderos y tres prestes. En 1574 la villa fue enajenada del dominio episcopal.
La Iglesia Parroguial es un edificio construido en el último tercio del siglo XVI sobre el lugar que ocupó la anterior iglesia románica de la que se aprovechó su cabecera. Consta de tres naves separadas por sencillos pilares cruciformes, cubriéndose la central con bóvedas de cañón con lunetos y de aristas las laterales. La entrada se dispone en el lado del evangelio cobijada por un pórtico de ladrillo construido en el siglo XVIII.
La estructura desarrollada en la zona de la cabecera pone de manifiesto las etapas constructivas presentes en este edificio. La capilla mayor aparece como una prolongación de la nave principal ocupando el mismo espacio que el presbiterio de la antigua iglesia románica. Tras el retablo mayor se encuentra el viejo ábside semicircular cubierto con bóveda de homo al que se accede desde el interior de la sacristía. En el exterior dos semicolumnas adosadas dividen el tambor absidal en tres calles perforadas cada una por una aspillera. Desde este ábside se accedía a una escalera de caracol alojada en un cubo que comunicaba con la torre. La torre-campanario se levanta sobre la capilla mayor, utilizando los propios muros de ésta como apoyo. De planta cuadrada, se construyó en su mayor parte en ladrillo macizo. En 1600 trabajaba en su construcción el cantero Pedro Carandil.
Según Miguel Angel Zalama, en 1586 Alonso de Tolosa visitaba la iglesia y daba las trazas y condiciones para la construcción, si bien las obras debieron correr a cargo de Juan de Celaya y del ya mencionado Pedro CarandiL En el documento queda patente que ya se había comenzado a levantar una nueva iglesia aunque todavía quedaban en pie algunas parles del templo románico como la cabecera, el crucero y la torre (posiblemente un cimborrio) que sobre él había. Del dibujo de la planta realizado por Alonso de Tolosa se desprende que la iglesia primitiva debía constar de un ábside semicircular, crucero y nave única.
La decoración escultórica de época medieval se reduce a la serie de canecillos que coronan el hemiciclo absidal y a los capiteles de las dos semicolumnas adosadas. Los canecillos muestran un perlil de curva y contracurva y de ellos solamente uno, que se localiza en el tramo central de dicho ábside, conserva algún vestigio de lo que pudo ser en su día un motivo figurado. Aunque el estado de conservación es deplorable, parece tratarse de una figura humana sedente con un objeto en sus manos. Los capiteles presentan una decoración vegetal a base de hojas de acanto que se doblan
en las esquinas albergando bolas y pequeñas pinas entre ellas. Respecto a su cronología hay que señalar que parece obra de finales del siglo XII.

Texto: PLHH - Foto: JLAO

domingo, 10 de noviembre de 2013

Parroquia de San Miguel - Ríosmenudos

La Iglesia Parroquial de  Riosmenudos -dedicada a San Miguel- conserva únicamente su espléndida espadaña románica del siglo XIII, escalonada y colocada al contrario de las otras iglesias del páramo, ya que aparece como cabecera de la iglesia.
Es de dos cuerpos, con tres ventanas de arco de medio punto, una en el cuerpo superior y dos en el central.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Iglesia de la Asunción - Villabermudo

Este pueblo, muy cerca de Herrera de Pisuerga (a unos tres kilómetros), al noroeste, y en la carretera comarcal 627 que siguiendo la cuenca del Burejo, llega a Cervera, atravesando la Ojeda, tiene iglesia dedicada a la Asunción que conserva mucho de su planta primitiva románica, aunque se abrió el muro del norte para añadir una nueva nave, en tiempos algo más avanzados. De la fachada sur ha desaparecido la portada románica pero queda una bella ventana de arco de medio punto de boceles y medias cañas que apoyan sobre cimacio de billetes y éste sobre un capitel a cada lado, con un hombrecillo sentado entre leones y delfines que parecen de una iconología bastante tardía quizás, como en Puebla de San Vicente los monos acurrucados, fechables e n los primeros años del siglo XII, de acuerdo con una influencia de la imaginería de Frómista. El ábside tiene un refuerzo de dos columnas que le dividen en tres calles y suben hasta la cornisa sujetando ésta por medio de canecillos.
Gran parte de este ábside se halla oculto por construcciones posteriores. Se conservan gran número de canecillos: antropomorfos, cabezas de bichos, rollos verticales con rostros o manos en el extremo, saltimbanquis, etc.
En el interior, el arco triunfal, sobre altas columnas, se dobla un poco en herradura. Los capiteles son muy toscos y también de aspecto antiguo: Daniel entre los leones, y gran monstruo con las fauces abiertas y dos piñas. En la nave añadida al Poniente, puerta cegada con arquivoltas parecidas a la ventana y posiblemente capiteles ocultos. Quizás fuese la puerta primitiva del sur trasladada al añadido posterior.

martes, 22 de octubre de 2013

Iglesia de San Román - Renedo de Zalima

La localidad de Renedo de Zalima, ubicada muy cerca de la orilla septentrional del embalse de Aguilar, pertenece al término municipal de Salinas de Pisuerga y se encuentra a unos 10 km al noroeste de Aguilar de Campóo. La iglesia de San Román aparece situada en la zona sur del núcleo urbano, sobre una pequeña ladera aterrazada por el muro del antiguo cementerio y con su fachada orientada hacia un pequeño valle que desciende hasta el pantano.
Muy escasas son las noticias documentales que aportan algún tipo de datos sobre la historia medieval de esta población. Gracias a la documentación analizada por González de Fauve, sabemos de su existencia a principios del siglo XII (1103), En un documento fechado ese año Munia Fernández donará al monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, entre otras divisas y solares, una heredad en Renedo de Zalima.
Al igual que el núcleo que lo ampara, el templo de San Román es de pequeñas dimensiones, muy sencillo -una única nave rectangular y ábside cuadrado con arco toral apuntado entre ambos—y bastante transformado. En este sentido cabe destacar la zona occidental en donde modernamente se han levantado varios tabiques de ladrillo que han dado lugar a pequeños espacios habilitados como sacristía, baptisterio o cuarto trastero. La omnipresente espadaña se eleva sobre el ábside, con un acceso al campanario formado por un cuerpo adosado a la iglesia en el lado este, Exteriormente el conjunto ofrece gran disparidad en cuanto a los materiales que lo constituyen. En la fachada sur los paramentos se construyeron con sillería arenisca bien escuadrada, la fachada oeste sólo presenta sillería en su parte inferior ya que la zona superior muestra una mampostería de apariencia más moderna, aunque con buenos sillares angulares, 1a fachada norte permanece totalmente revocada por hormigón blanqueado que nos impide apreciar el aparejo, poniéndose de manifiesto la existencia de ladrillos modernos en la base y la pervivencia de sillares angulares y canecillos. Otro testimonio de intervenciones recientes es el hormigón utilizado en las juntas de los sillares.
Interiormente aparece revocado casi por completo a excepción del ábside, liberado del revoco en época reciente, mientras que el pavimento es moderno, de losetas de terrazo. A simple vista observamos cómo el interior de la nave ha sufrido diversas transformaciones: tabiques de ladrillo que además de sustentar el típico coro alto de madera ubicado a los pies crean una serie de espacios con distintas funciones, abertura —a modo de hornacina o arco-solio- en el muro norte de la misma, abovedamiento a base de forjado de madera con cubierta a doble vertiente, ventanales, etc. La única portada de acceso, de pequeñas dimensiones, la localizamos en el muro meridional y se compone de un arco doblado y apuntado con chambrana e impostas de nácela. Separando la nave de la cabecera aparece el arco triunfal apuntado, de sencilla factura y chambrana nacelada, que descansa sobre pilastras con cimacio también de nácela.
La cabecera es de planta cuadrangular y se cubre con bóveda de cañón apuntada despiezada a base de sillería arenisca. El punto de unión con los muros aparece resaltado por una simple imposta que surge por la prolongación de los cimacios del arco triunfal. Parece haber sufrido una sobreelevación que la sitúa en la misma línea de cumbrera que la nave. Todavía se conservan a una altura inferior una línea de canecillos que lógicamente rematarían la cubierta primitiva. En el testero plano se abre una ventana saetera original, abocinada y totalmente lisa, actualmente cegada por el exterior y utilizada como hornacina. Sobre el testero del ábside, y por tanto en una disposición poco habitual, se eleva la espadaña de tipo románico, con acceso exterior a través de una escalera de madera alojada en el interior de un cuerpo pétreo adosado —articulado en tres pisos- cuya parte superior construida en ladrillo, hace las funciones de campanario. Su organización en tres niveles es la típica de la zona: uno inferior totalmente macizo en el que todavía son visibles interesantes restos epigráficos medievales ilegibles en tres de sus sillares), el intermedio con dos troneras de arcos apuntados, chambrana e impostas naceladas, y el superior triangular, rematado a piñón, con un único vano también apuntado.
Exteriormente, y frente a la fachada sur, un gran muro de contención de tierras formó una especie de atrio con funciones de camposanto, según se desprende de la existencia de una puerta adintelada abierta en su lado oeste.
El conjunto del edificio -nave, cabecera y espadaña-pertenecen a una construcción muy tardía, datable bien entrado el siglo XIII. Del primitivo alero tan sólo perviven algunos canecillos en el muro norte de la nave y algunos fragmentos de sillería. En un momento posterior claramente posmedieval (siglos XVIII-XX se añadiría a la espadaña el cuerpo de acceso, se reformaría el alero sur con ladrillo revocado y pintado con falso despiece y se compartimentaría el espacio bajo del coro situado a los pies de la nave. A partir de 1961. y teniendo en cuenta la fotografía del templo recogida por García Guinea, se emprendieron una serie de obras que dotan al edificio del aspecto que hoy en día presenta.
Hemos de señalar la existencia -empotrados en los muros de una casa particular situada al este de la iglesia-de unos relieves decorados con cuadrúpedos, que originariamente pudieron pertenecer al templo. El hecho de encontrarse aislados hace que no podamos descartar otra procedencia, por ejemplo del cercano despoblado de Zalima. No obstante se trata de relieves de una talla tan acentuadamente popular que difícilmente permiten ninguna adscripción estilística o cronológica, aunque otros similares se hallan formando parte de los muros románicos de Santa Eufemia de Cozuelos.

(Románico digital)

viernes, 4 de octubre de 2013

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción - Casavegas

La localidad de Casavegas se encuentra al norte de Cervera de Pisuerga, en un suave valle al abrigo de la Peña Maldrigo y de las Sierras Albas. El humilde edificio se sitúa a la entrada de la localidad, en la ladera que desciende hacia la margen derecha del arroyo que afluye al Pisuerga.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Casavegas aparece recogido en un conocido diploma otorgado por Alfonso VIII en 1181 al obispo de Palencia Raimundo II, por el que confirmaba y ampliaba con nuevas donaciones el señorío temporal del obispado en la Pernía. En éste se incluía la casa de la villa de Casavegas y todas sus pertenencias
De época medieval tan sólo conserva la iglesia una pequeña espadaña con remate a piñón levantada sobre su hastial occidental. Presenta dos troneras apuntadas con chambranas en el cuerpo intermedio y otra más en el cuerpo superior Su acceso se efectúa por medio de una escalera exterior. El resto del edificio parece obra del siglo XIX, con fuertes reformas en el atrio y una capilla adosada al lado meridional del siglo XX. El ángulo noreste de la cabecera se decora con un escudo nobiliario del siglo XVIII.


(Románico Digital = Texto: JLHG - Fotografía: JLAO)

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cementerio de Báscones de Ojeda

Báscones de Ojeda se sitúa en el valle del Ruedo, a unos 37 km al suroeste de Aguilar de Campoo.
Señala Julio González que el topónimo Vascones haría alusión al flujo de vascos en la labor repobladora que afectó a la comarca de la Ojeda desde el siglo X. No poseemos, sin embargo, ninguna mención histórica que haga referencia al primitivo templo de Bascones de Ojeda, a excepción de su dedicación a San Bartolomé, recogida en la Estadística de la Diócesis de 1345. Sabemos que en la localidad tenían posesiones los monasterios de Aguilar y Arroyo, y según Navarro, igualmente los duques de Frías. El Libro Becerro de las Behetrías dice que el lugar era solariego de la abadesa de San Andrés de Arroyo, quien poseía vasallos, al igual que la "comendadora de Santa Eufemia" (de Cozuelos). En el actual emplazamiento del campo santo se erigía la iglesia medieval, abandonada en el siglo XVII al construirse la actual, debido a la situación excéntrica de la antigua en relación al caserío y, según Navarro, por miedo al bosque en la que aquella estaba enclavada".
Los restos que nos interesan no se encuentran pues en la actual iglesia parroquial sinó reutilizados en la portada del cementerio, situado sobre una colina que domina la localidad por el este, a unos quinientos metros del núcleo urbano. Estos vestigios del primitivo edificio, que como señala la Estadística estaba dedicado a san Bartolomé (misma advocación de la actual parroquial), aparecen reutilizados a modo de cornisa sobre el dintel de la puerta del cementerio. Se trata de nueve dovelas y dos fragmentos de cornisa procedentes de una portada. Los fragmentos mejor decorados se sitúan hacia el exterior del recinto. Son seis piezas de entre 35 y 42 cm de longitud por 20 cm de altura, cuatro de ellas se decoran con cinco fias de billetes y la arista externa con bolas y flores, las dos centrales reciben un friso de hojas lisas sobre las que se disponen acantos que acogen piñas en sus puntas. Entre los acantos se labraron hojas lanceoladas de acusado nervio central. Los restos empotrados hacia el interior del campo santo muestran una dovela de billetes como las descritas, tres molduras con perfil de nácela y dos fragmentos de caveto de cornisa.
La forma curva y el tipo de decoración identifica estas piezas como fragmentos de al menos dos arquivoltas de portada. El seco tratamiento de los vegetales, su esquematismo y antinaturalismo, permile relacionar estos restos con las portadas de San Tirso de Vega de Bur, Arenillas de San Pelayo o Dehesa de Romanos, ejemplos de obras de cronología tardía dentro del siglo XII -desbordando frecuentemente en el XIII- en los que el vocabulario decorativo románico generado por la portada de Moarves se mantuvo, aunque esclerotizado por la mediana pericia de los artífices.


Texto: JMPM - Foto: JLAO

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cementerio de Arbejal

Arbejal se sitúa junto al embalse de Requejada, en las proximidades de Cervera de Pisuerga. localidad de la que dista apenas 2 km. Las ruinas del viejo cementerio distan 500 m del pueblo en dirección al este. Se encuentran rodeadas por pastizales, sobre un pequeño altozano. Es necesario llegar hasta allí a pie pues el antiguo camino carretero ha desaparecido casi por completo.
El arruinado templo, reutilizado como recinto del cementerio de Arbejal hasta 1960, fue la parroquia de un despoblado vinculado con la instalación de la Orden de San Juan de Jerusalén (estas tierras pertenecieron a la bailía de Población de Campos). Arbejal, muy cercano a Pernía, había sido uno de los primeros lugares afectados por la repoblación, constando documentalmente su existencia desde el 818. Un esta fecha los cerveranos Trasico y Flavio conlirmaron un pacto monástico por el que Arias se sometía al cenobio lebaniego de Nauroba entregando algunos bienes que tenía fuera de montes. Se trataba de ciertos prados en Cervera, Arbejal y Resoba.
Para Julio González este pacto revelaba los fuertes lazos naturales existentes entre los vecinos de Cervera y los de Liébana, comunicados por el puerto de Piedrasluengas. En el siglo XIV Arbejal pertenecía a la merindad de Liébana-Pernía y era lugar solariego de la Orden de San Juan y de don Tello.

Los restos que hoy observamos corresponden a un edificio de modestísimas dimensiones, elevado en un aparejo de sillarejo local reforzado con sillares angulares. Poco queda del templo cuya ruina permite constatar una nave rectangular con cabecera plana. No se conserva mas que la parte inferior de la caja muraria. La cabecera es más estrecha que el cuerpo de la nave y se cubre con una bóveda de cañón ligeramente apuntada cuyo dovelaje está dispuesto de manera tosca aunque con excelente trabazón entre sus piezas. El único testimonio destacable en el interior del ábside es una imposta de media caña de la que arranca la bóveda. En el muro meridional se conservan algunos gruesos canecillos con perfil de nacela. La portada meridional es de cronología moderna y ostenta un dintel monolítico sobre el que se grabó una cruz patada en el interior de un círculo.

(Románico Digital - Texto: AIBS, Foto: JLAO)